sábado, 26 de abril de 2014




Así comencé a entender su ausencia, como una veleta, como aquello que va y viene

También lo entendí como aquello que no pertenece, que es ajeno, o como aquello que es volátil, finalmente siempre se iba, y volvía, pero nunca se quedaba, y ese era precisamente el dilema, no era constante, se evapora, se iba, no fluía, desaparecía, olvidaba, quemaba, se esfumaba, así sin más, sin importar nada- Era frágil, era delicada, era interesada, era dañina, era destructiva, era lo que quería, era todo aquello que me hería.

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